Posiblemente
la mejor manera de formarse una primera impresión global
de la capital de Inglaterra es subiendo a uno de los tradicionales
autobuses descubiertos que muestran los puntos más
representativos de la ciudad: el Big Ben, el Parlamento, la
catedral de San Pablo, Trafalgar Square, Piccadilly Circus,
el puente de la Torre y la Torre de Londres, por mencionar
tan sólo unos cuantos de ellos.
También vale la pena ver el "Cambio de la Guardia
" del Palacio de Buckingham, un ritual lleno de historia
y de encanto, acompañado de una fastuosa ceremonia.
Londres alberga algunos de los mejores museos y galerías
de arte del mundo, entre ellos el Museo Británico,
el Museo de la Ciencia, el Museo Victoria y Albert, el Museo
de Madame Tussaud's, la galería nacional y la Tate
Gallery. La oferta comercial aquí no es para aquellos
a los que les cuesta decidirse. En Londres hay de todo, desde
los grandes almacenes de Oxford Street, hasta los exclusivos
diseñadores de Bond Street, sin olvidar los mercados
de Camden y Portobello, llenos de colorido y de auténticas
gangas.
Y que decir de los teatros de Londres, sino que no tienen
nada que envidiar a ningún otro teatro del mundo. Los
bares, restaurantes y pubs típicamente ingleses abundan
en todo el West End y en el Soho, dos barrios con lo último
en restaurantes. Aquí encontramos cualquier estilo
de cocina imaginable, desde la más típica inglesa
hasta la más amplia variedad de platos internacionales:
franceses, italianos, indios, tailandeses, chinos y japoneses,
por citar tan sólo unos cuantos.
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